Espiritualidad

Templos de Dios

 

Toda persona desea ser amada y reconocida. Llevamos dentro el deseo, quizás en forma de vacío. Pero no nos damos cuenta que ese vacío es un manantial, y al traspasarlo vemos como brota y fluye imparable el amor que anhelamos.

Nos inhunda y desborda, hasta alcanzar a otros. Entonces comprendemos que es amando cuando recibimos amor, que es aceptándo cuando lo que nos separaba empieza a transformarnos, que somos reconocidos cuando empezamos a reconocernos en los otros.

Muchas veces buscamos fuera lo que sólo vamos encontrar si buscamos dentro de nosotros.

No esperes pasivamente, ni sufras creyéndote las carencias que temes. Eres mucho más, tienes mucho más, puedes mucho más.

"¿No sabéis que sóis templos de Dios?" (1Cor 3,16)