Aniversario muerte Madre Mariana

Cada 15 de marzo, Madre Mariana vuelve a nuestro recuerdo y la sentimos cercana en el tiempo, a pesar de los 83 años transcurridos desde su muerte.

Su carrera en la tierra terminó aquella tarde fría de marzo, pero permanecerá imborrable para nosotras, las trinitarias y para cuantos la conocieron y recibieron su afecto y acción caritativa, como las jóvenes a quienes ella acogió, educó y formó como verdadera Madre.

Queremos recordarla, volver sobre sus pasos, hacer nuestros sus escritos, siempre tan sencillos pero llenos de sabiduría humana y divina.

Cómo nos gustaría que hoy nos diera alguna de esas lecciones que ella sabía dar en sus conversaciones y a través de sus escritos. Con frecuencia, utilizaba sus cartas de viaje para transmitir a sus hijas el mensaje que creía oportuno; como por ejemplo en una de ellas, fechada el 31 de enero de 1897 que escribe desde Reus, camino de Barcelona, en la que describe con todo lujo de detalles el paisaje que va contemplando y bendice a Dios por las maravillas de la creación. En esta misma carta, contempla también al labriego que va arrancando las cepas secas; y se cuestiona y le pregunta por qué se secan. Y el labriego la contesta que la causa es un gusanillo que se llama filoxera que se mete en la raíz y las seca.

De aquí hace ella su aplicación a la vida espiritual, avisándonos del peligro que corremos si no atacamos a ese “gusanillo” que se nos cuela dentro sin darnos cuenta y va secando nuestra vida espiritual.
¿Cuál puede ser hoy ese gusanillo?

Aquí nos queda el interrogante que nos puede servir de reflexión.
Recordar la vida de Madre Mariana, su entrega, su coraje, su amor de Dios por encima de todo, es la mejor lección que hoy podemos recibir de ella. Su muerte, como el grano de trigo enterrado, seguirá dando fruto.

Ver más: http://www.hermanastrinitarias.net/node/120