Carta a Madre Mariana en su aniversrio

Querida M. Mariana:

Un año más, al acercarse la fecha de tu cumpleaños me llega la invitación a hablar contigo, a comunicarme contigo a través de las palabras, como medio que desean ser, para intentar reflejar lo que en el corazón anida.

Tengo que reconocer que hay acontecimientos, vivencias que me recuerdan a ti unas veces más que otras. Sería obvio que cuando veo a l@s jóvenes te tenga a ti siempre presente como referente y ejemplo a seguir. Pero en mi débil naturaleza a veces no sucede así. Pero de un tiempo a esta parte, cuando veo a l@s jóvenes, cuando pienso en ell@s pienso en ti, porque traen a mí corazón el recuerdo de tu vida, de tu persona. ¿Casualidad? ¿Llamada? ¿Tu presencia? .

Mira: en el medio en que transcurre mi vida diaria existe un grupo de jóvenes, ¿amigas?, ¿compañeras? ... ¿qué las une?..., que como grupo se definen con el nombre de “piña”, ¿te suena? Sí. En una de tus cartas, fechada el 17 de Enero de 1933 dedicada a tus hijas las trinitarias, nos dices que tenemos que tener la condición de una piña y nos invitas a que correspondamos a ese nombre. Te abajas en esa carta a contarnos muchos detalles relativos a la piña: a su origen, a su misión, a su destino…

Y a medida que te leo siento la invitación que me haces a reflexionar, la invitación que me haces a abrir mi corazón para identificarme con esa piña de la que hablas; y van pasando ante mí de una manera más nítida de lo que suelo ver, cada una de mis hermanas que forman parte de la misma piña que yo, y en la que tú también estás. Siento que formamos una Unidad, que todas tenemos un mismo origen, una misma misión, un solo destino.

Y me siento urgida a tomar conciencia de una manera responsable y auténtica, de esa Unidad de la que formamos parte. Tu forma de sentirte una con la naturaleza me habla de creatividad, de reinventarnos cada día, en cada circunstancia, especialmente ante la que creemos que hemos hecho ya todo lo que teníamos que hacer.

En esa circunstancia esperas nuestra creatividad, nuestra vida. Quizás lo que creemos que es ya rastrojo puede convertirse en algo grande; que lo que nos parece que no sirve porque se secó, es necesario y perfecto así: seco. Necesario para alimentar el fuego que arde en nuestro corazón. En lo aparentemente inútil, seco, terminado, me hablas de futuro, de esperanza, de vida ¡Hemos dado mucho fruto a lo largo de la historia, es verdad! Pero debemos saber descubrir que nuestro tronco sigue y puede seguir generando vida; podemos alimentar el fuego del Amor de Dios y encender otros corazones. Nos dices que todo en cada una es útil y necesario.

Nos dices que en cada momento de nuestra historia lo que podamos considerar rastrojo porque ya cumplió su misión, hoy puede y debe convertirse en lo necesario para avivar el fuego. Mariana: tu ejemplo de vida; tu sabiduría nacida de tu unión a la naturaleza como creación de Dios y reflejo de su ser, es para nosotras alimento y leña que aviva el fuego que Dios puso en nuestro corazón y que ha de arder siempre.

Porque hemos sido creadas para ser fuego que abrase otros corazones. Porque hemos sido creadas en y para el Amor. Porque esa es tu identidad y también la nuestra: Amor y solo Amor. Muchas felicidades en este día ¡Feliz cumpleaños! Te deseamos con Amor tus hijas de ayer, de hoy, de siempre… ¡Feliz cumpleaños! Te desea “la piña”.