ITINERARIO CARISMÁTICO

 

¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba por el camino? (Lc 24,32).

La vocación trinitaria es un proceso creciente de configuración con Cristo, un camino que los fundadores explican por medio del símil del fuego:

“La vocación trinitaria se identifica con el fuego que Jesucristo trae a la tierra y que tan ardientemente desea encender en los corazones, para que estos lo extiendan en el mundo. Fue la causa que hizo suspirar por una institución que, formada por corazones llenos de valor y de heroísmo, respondieran con un heme aquí generoso al Salvador cuando dice: Fuego he venido a poner en la tierra y ¿qué quiero si no que arda?” (padre Méndez).

El fuego es una expresión del Amor de Dios, que enciende a la persona, y la va transformando hasta hacer de ella una hoguera inmensa. Dios es Amor, y toda su creación, imagen y semejanza de Dios. El ser humano alcanzará su plenitud cuando sea consciente de que en realidad está impregnada de Amor.

El itinerario carismático es, en realidad, una pedagogía con la que los fundadores expresan el crecimiento progresivo de la persona llamada a ser fuego de Dios: Amor.

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1ª etapa: un carbón encendido.

El camino comienza cuando el Señor pasa y enciende el corazón. El fuego de Dios parece débil, porque Dios nunca se impone; hay que acompañar a las jóvenes que quieren avivar el fuego de su corazón. Este acompañamiento se lleva a cabo en la Acogida vocacional. Si la joven se deja acompañar, el Espíritu suscita con su soplo una sólida ascua encendida. El acompañamiento favorece esta experiencia y ayuda en la disposición para acoger los dones del Espíritu y discernirlos en medio de las dificultades y obstáculos que pueda encontrar.

2ª etapa: el ascua encendida

Cuando el ascua encendida comienza a suscitar una suave y clara llama es signo de que el fuego de Jesucrito ha prendido en ella; ya se ha iniciado un profundo cambio que pasa a verificarse y afianzarse en el postulantado, período en el que la postulante, respondiendo a la acción de Dios y colaborando con ella, ha de permitir que el ascua encendida arda hasta convertirse en llama que no se apaga. El postulantado es un tiempo de verificación, de comprobar la viveza del naciente fuego. Por eso, en este tiempo la persona ha de familiarizarse con la llama que ha prendido en ella, contemplarla, hacer una lectura del proceso anterior, constatar los dones recibidos y hacer consciente los esfuerzos, medir sus capacidades y comprobar sus disposiciones.

3ª etapa: una llama que arde

Con el noviciado se pretende llegar a un profundo y consciente encuentro de la suave y débil llama con su origen: Cristo, y hacerse fuego con Él. En el encuentro con Él aprenderá su sentido y razón de ser, su fuerza, su misión, su meta. Descubrirá que su fuego ha de compartirlo y unirlo al de aquellas que el Señor ha convocadas con ella; la comunidad y el encuentro con el Señor será la fuerza que dé vigor a su fuego. Descubrirá que es necesario dejarse transformar para cumplir su misión: extenderse para prender otros corazones, y hacer que el fuego de Cristo arda en la tierra.
Prendida en el fuego divino, está dispuesta a ser una con Él, unida a sus hermanas. Dios la llama a arder en medio de la juventud que no conoce a Dios y a extender su fuego por el mundo. Está preparada y a sellar este deseo con la profesión religiosa.

4ª etapa: el fuego de Cristo

El fuego ha de arder unido a otros de diferente intensidad pero con el mismo origen: el fuego de Jesucristo. La juniora, unida a sus hermanas, ha de salir a prender la pasión de Dios en un mundo que le es contrario, en medio de adversidades y pruebas. Aprenderá que sólo fiándose de Él va a sostenerse, que sólo unida a sus hermanas va a crecer, y dándose a las jóvenes y personas necesitadas se va a extender. La comunidad es imprescindible para avivar el fuego de la propia vocación; por eso los fundadores se deleitan cuando ven en cada comunidad trinitaria un horno bien encendido del amor de Dios. El fuego la ha transformado en el Señor, que vive en ella. Está preparada para sellar su alianza perpetua. Es el sello de fuego que dice con su vida que ella sólo puede ya ser hoguera, fuego de Dios.

5ª etapa: una hoguera inmensa

Esta nueva etapa es una realización y prolongación de la profesión que se compromete por amor para toda la vida. Es creciente también, pues el fuego ha de hacerse inmensa hoguera, asemejándose a Cristo, extendiéndose cada día un poco más, hasta que Él sea totalmente en nosotras. La trinitaria ha de aprender cada día a encarnar el fuego que Cristo ha traído a la tierra y tan ardientemente desea prender en cada corazón. Este proceso nos lleva a la plenitud de vida, a la que en definitiva todos somos llamados. La Eucaristía, la Palabra, la Oración, la Comunidad, la Misión, son los alimentos que ayudan a acrecentar el fuego hasta hacerse hoguera inmensa, para ir encendiendo con el propio fuego a quienes Dios ponga en su camino. 

Tras la plenitud ¿Se apaga el fuego? “La trinitaria brillará en el cielo como estrella resplandeciente” (padre Méndez).

Momentos especiales

Los fundadores hacen referencia con el símil del fuego a los diversos estados y momentos que se experimentan en todo proceso de crecimiento espiritual y configuración con Cristo. En tiempos de crisis, de tibieza o especial dificultad, con frecuencia nos sentimos como un carbón apagado. Cuando vamos avanzando nos sentimos como un horno encendido, entonces experimentamos la vocación de convocadas y vivimos nuestra espiritualidad y misión en comunión con nuestras hermanas. Cuando pasamos por experiencias de verdadero encuentro con el Señor sentimos arder el corazón. Es signo de que se va adelantando en el camino que el fuego se aviva. Es importante avivar el fuego de la vocación, retornando al amor primero, intensificando la oración, y participando de la vida comunitaria, celebrando la Eucaristía con la comunidad, alimentándose cada día con la Palabra de Dios, Palabra de Vida. Un signo de que el fuego está vivo es que prende en otros, o por lo menos da calor a cuantos le rodean.

SI HAS SENTIDO EL FUEGO DEL AMOR DE DIOS Y DESEAS MANTENERLO ENCENDIDO

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