NACIMIENTO PADRE FUNDADOR

Francisco de Asís Méndez Casariego:

El Padre Méndez Francisco Méndez Casariego nace en Madrid el día 21 de junio de 1850 en el seno de una familia cristiana y muere también en Madrid el 1 de Abril de 1924. Su padre era Pintor de cámara y académico de Bellas Artes. De niño destaca por su fina sensibilidad, y su profunda vivencia religiosa. Su familia dedicó gran empeño a su educación, tanto humana y espiritual como académica. De joven tuvo inquietudes misioneras, y perteneció a la Congregación Mariana de San Luis Gonzaga. Sus padres soñaban con un futuro brillante para su hijo.

A los 18 años Dios cambia el rumbo de su vida, y deja el sueño de ser ingeniero para ser sacerdote: "Hasta el día 30 de septiembre de 1868 no pensé en ser sacerdote sino ingeniero, y en aquel día, de repente, al ver que un amigo mío que quería ser sacerdote se acobardó y me dijo que ya no lo iba a ser, sino que estudiaría para médico, sin saber por qué, sentí en mi corazón una voz y una decisión especial. Y dejando las matemáticas, la física, la mecánica y los otros estudios, empecé la carrera sacerdotal ". Es ordenado sacerdote en septiembre de 1874 y desde febrero de 1875 desempeña en la Iglesia del Monasterio de la Encarnación, Parroquia Real de Madrid, los cargos de coadjutor y párroco. En su ministerio sacerdotal, especialmente a través del confesionario, palpa al vivo la situación moral de las jóvenes que viven en los alrededores de los cuarteles del palacio real y que acuden a él para desahogarse y pedir orientación y ayuda.

En sus visitas al hospital de San Juan de Dios de Madrid, conoce a fondo la explotación a la que están sometidas, y las dificultades que encuentran para salir de su esclavitud. Cuando comprueba personalmente la miseria física y moral en que se encuentran, y los muchos peligros que las acechan, siente una fuerte interpelación. Siendo confesor de varias instituciones que protegen a jóvenes necesitadas, ve los límites de estas instituciones para responder a las necesidades que él estaba viendo, pues para ingresar en ellas se exigía requisitos que las jóvenes muchas veces no podían reunir. Desde el amor sin límites de Dios, ve la necesidad de un nuevo Instituto que busque, acoja sin condiciones, oriente y guíe a las jóvenes necesitadas, y sea así complemento de los ya existentes. A sus 26 años, en los ejercicios espirituales que comienza el 10 de julio de 1876 y que realiza en el sótano de la Iglesia de la Encarnación, siente la primera inspiración del Espíritu que le llama a remediar las necesidades que está viendo, con una nueva fundación.

El Padre Méndez nos recuerda en sus cartas que fue durante la meditación del Reino de Cristo cuando, ya decidido a consagrar su vida al servicio del Reino, concibió la idea de formar una pequeña comunidad de religiosas que acojan sin condiciones a la juventud más necesitada. Quiso poner en marcha la obra con su hermana Isabel, alquilando un piso donde recibían a jóvenes en peligro. Pero Isabel, que por amor a su hermano decidió ayudarle, no tenía tal vocación, y acabó ingresando en otro Instituto al que sí se sentía llamada: las Religiosas de María Inmaculada para el Servicio Doméstico.

Tras este primer intento fracasado, transcurrieron unos seis años, hasta que Dios puso en su camino a María Ana Allsopp, a quien, según relata el Padre Méndez, Dios preparó para esta fundación: “el mismo Dios muy de niña la trajo de lejanas tierras y preparó su corazón para que con una sola palabra prendiera en él aquella inspiración y, venciendo con fuerzas de lo alto las múltiples dificultades que a la empresa se oponían, la comenzara llena de valor” . Desde el inicio de la fundación, el 2 de Febrero de 1885, hasta el final de su vida, su historia va a estar ligada a la historia de la Congregación de las Hermanas Trinitarias. Llevó siempre más allá el don recibido con una creatividad y audacia que le acompañó hasta el final de su vida, como demuestra la Fundación de Porta Coeli para los golfillos de Madrid.

El Padre Méndez ha sido reconocido como sacerdote ejemplar en la Iglesia de Madrid, donde después de coadjutor y párroco de la Parroquia Real, fue Canónigo del Cabildo en la Catedral hasta su muerte, el 1 de Abril de 1924. Ha sido declarado Venerable por el Papa Juan Pablo II en Decreto de la Congregación para las causas de los Santos del 2 de Abril de 1993.