TESTIMONIOS

 

Eran como las cuatro de la tarde...

"... Estaba Juan con dos de sus discípulos. Al ver que Jesús pasaba, dijo: Este es el cordero de Dios." Al oír esto, los discípulos siguieron a Jesús. Jesús se vuelve y al ver que lo siguen les pregunta: "¿A quién buscan?". Le contestaron: "Maestro, ¿Dónde vives?". Jesús les dijo: "Venid y veréis". Fueron y vieron dónde vivía. Eran como las cuatro de la tarde; y se quedaron con El el resto del día". (S. Juan I, 35-39).

 

TESTIMONIOS VOCACIONALES

 

Yo estaba con mis amigas y amigos organizando una fiesta, un "guateque". Y el Señor quiso que desviara unas horas mi programa para sembrar en mi la inquietud por una vida diferente...

En la fiesta de cumpleaños de mi amiga Ángela conocí a un sacerdote joven, un trinitario recién destinado al pueblo: el padre Domingo. Yo estaba allí por compromiso, y él intentando acercarse a los jóvenes del barrio. Compartimos muchas cosas sobre la actualidad, mientras los demás se divertían. Yo tenía tantas dudas, preguntas, e insatisfacciones, sobre la realidad social, los jóvenes y los pobres, la Iglesia y, sobre todo las religiosas y religiosos, que debí marear al joven sacerdote. Él acalló todas mis inquietudes con una sola cuestión que jamás me ha dejado: ¿Por qué no lo haces tú?

Yo tenía diecisiete años. Y estaba apasionada por Jesús, el Nazareno, el Cristo, el Dios Joven, cercano, amigo; el Maestro de los maestros, el único Señor, el verdaderamente libre. Jesús es coherente; el fiel, y valiente. Es el único que ama verdaderamente. Por amor le mataron; y murió perdonando a quienes le llevaronn a la cruz. Cómo me gustaba Jesús!

Pero en mi corazón jóven y rebelde, sentía una enorme distancia entre su sueño: el Reino que anunció y prometió, y lo que de él habían hecho los hombres y mujeres que le siguieron. ¿Por qué? ¿Y por qué me dolía tanto aquello? Pareciera que todo en la vida se iba en aquella cuestión: ¿Por qué no hacemos lo mismo?

¿Y por qué no empiezas tú?

Nunca me dejó esta cuestión. En aquel momento me puso en el camino de Jesús con todas las de la ley: tras sus huellas. Dos años tardé en madurar la respuesta que ya sentía irreversible. Después he comprendido mejor la distancia entre Jesús y los que le seguimos, y el dolor de que tal distancia parezca realmente insalvable. Pero, a pesar de tantos desvíos ocasionales, nunca he desistidode volver al principio, una y otra vez: Feli, ¡Házlo tú!

Hoy sigo sintiendo la llamada a seguirle más de cerca, con la misma pregunta y la misma respuesta. No mires lo que otros no hacen: mira a Jesús, síguele.

Pero he comprendido algo aún más importante: Sola no puedo. Porque la llamada que puso, y pone cada día, en mi corazón, es una llamada a ser un icono del cielo en la tierra, un retrato de Dios, como lo fué Jesús; como un "doble" suyo... Y esto es imposible sin Él, y sin los que Él quiere llamar a mi lado. Porque el Dios de Jesús es Trinidad: Sólo puedo ser lo que soy con mis hermanas y hermanos. Haciendo familia, sirviendo a los que sólo tienen a Dios, aunque no lo sepan...